martes, 22 de abril de 2014

Al alba



Emergiste de la tierra y un rayo de sol te iluminó. Creí que eras una escama de sirena.
Bien me avisaste: no podía besarte, ni tocarte… si lo hacía sería tu fin.
Pasó un año y me dijiste que lo nuestro acabó, tú tenías un destino, un mundo… y yo no debía gastar mi vida amándote; me pediste perdón por quererme.
Eras así, tan fuerte y tan frágil…(continúa)




El sonido de las máquinas anunció tu partida. Te irías para siempre

Bajé del cielo y me acerqué a ti; miré tu rostro cristalino y te besé. Te deshiciste en mi boca y formaste en mis ojos unos lagos salados.
Desde entonces, puedo llorar y hay quien se apena por mí.
Aunque nadie sabe nuestro secreto…que tú te transformaste en “lágrimas” y ahora recorres mi cara, acaricias mi cuello, mi cuerpo de garza…, tú, mi amor, mi flor de sal.