domingo, 29 de diciembre de 2013

Bajo tu piel: Tú

Aparecías corriendo por la facultad, no porque fueses deportista sino porque siempre llegabas tarde.

Volvías locas a las tías tan solo con una sonrisa y yo me ponía celoso si te miraba mi Lola.

Me pediste que esperara en la puerta del quirófano y te juro que lo hice por ti, porque si algo odio son las batas verdes.

En la habitación, ya solos, me diste las gracias. Brillaban tus ojos.

Pasaba el tiempo y cada día eras menos tú o más… no sé.

Meses después, en clase, te reconocí, y ¡cómo no, llegaste tarde!

Y ahora vuelves locos a los tíos con esa condenada sonrisa.